Nuestra Historia

ByMarieGonzalez no nació de un plan de negocios. Nació de un regalo, de un reencuentro, y del olor que lo delató todo.

La Fundadora

Soy Marie González, cubana, pianista y emprendedora. Nunca me identifiqué con las grandes marcas de perfumería — sus fórmulas con alcohol me irritaban la piel, los olores se iban en dos horas, y casi siempre olían diferente a como los imaginaba en la tienda.

Cuando llegué a Egipto como performer, encontré un mundo de fragancias que nadie me había contado: aceites puros, sin alcohol, que se activan con el calor de la piel y duran horas reales. Los mezclo yo misma, en pequeños lotes, con alta concentración y atención a cada detalle. Eso es lo que hace que cada aceite sea artesanal — no la etiqueta, sino el proceso.


MOUNIA — el deseo del corazón

Todo comenzó con un regalo de cumpleaños para mi mamá, Dunia. Ella siempre tuvo siete perfumes en el tocador — los usaba todos, pero nunca tuvo uno que fuera solo suyo, una firma olfativa propia. Desde Egipto, decidí hacerle un aceite árabe personalizado y mandárselo a Cuba. Ese fue el primer aceite. No había negocio — solo amor.

Años después, en marzo de 2025, mi mamá viajó a Emiratos Árabes a visitarme. Era la primera vez que nos veíamos en más de dos años. En ese reencuentro — comprando juntas, consintiéndonos — nació MOUNIA. Olimos el olor base juntas. Nos enamoramos. Y decidimos que tenía que existir.

El nombre es la unión de las dos: M de Marie + UNIA de Dunia. Al buscarlo, descubrimos que en árabe مُنية (Mounia) significa el deseo del corazón — lo que más anhelas, el sueño hecho realidad. No lo elegimos por eso — pero era exactamente eso.

Cada vez que te pones MOUNIA, llevas ese momento: el reencuentro, el olor que elegimos juntas, la decisión de que algo tan especial merecía existir en el mundo.

MOUNIA es calor de piel, sensualidad suave, el rastro dorado que dejas cuando pasas. Es el olor de la mujer que sabe exactamente quién es.


CAPTAIN BROWN — el carisma de una persona, embotellado

Mi pareja tiene un carisma tan presente que llega antes que él. No es que tenga personalidad — es que su personalidad se anuncia.

En más de una ocasión se escondía para darme una sorpresa. Nunca funcionó. Su olor lo delataba. Antes de verlo, antes de escuchar ningún ruido, ya sabía que estaba ahí. Ese olor — el que llegaba primero, el que lo entregaba, el que se quedaba en el aire mucho después de que él se fuera — es el olor de Captain Brown.

Captain Brown no es un perfume para ser notado. Es una declaración de presencia. Para quien entra a una sala y no necesita decir nada. Para quien se va y deja algo en el ambiente que la gente no sabe nombrar, pero no puede ignorar.

Tu olor llega antes que tú. Te delata cuando pasas. Se queda cuando te vas.

El carisma de una persona, embotellado.